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Nacional dejó el grito de clasificación para el final

Diciembre 5, 2016 - 15:34

Pasan los días, pero los hinchas de Atlético Nacional siguen con el recuerdo vivo de los jugadores del Chapecoense. Por eso antes del juego y en el entretiempo se escuchó ese canto de “Vamos, vamos Chapé”, que adornó el acto conmemorativo que se realizó en el mismo escenario unos días antes.
 

Lo que siguió después del recuerdo fue la fiesta, el ambiente, el jolgorio que montaron los de blanco. Es que en las tribunas del Atanasio Girardot no apareció el verde predominante en la camiseta de Atlético Nacional, ya que todos se pusieron el traje de lluvia y formaron un tifo sin letras, pero que reflejaba pasión.
 

Ese latir que se podía sentir en las tribunas hizo su trabajo en el corazón de jugadores, que en la cancha vestían de luto, pero en la mente lo hacían de gala, con un fútbol que invitaba a los aplausos y generaba una sensación en la garganta que solo podía saciarse con un grito sagrado.
 

La alegría en los locales tardó en llegar por culpa de un súper héroe, Nicolás Vikonis, pero cuando Alejandro Guerra encontró la kriptonita se vino abajo toda la estantería y la tribuna respondió, con un grito que corrió todos los rincones del Atanasio Girardot para estremecer los cuerpos en una noche de clima frío, pero de corazones ardientes de emoción. El fútbol siempre hace arder hasta los corazones más fríos.
 

Con el entretiempo, el clima y el bajón futbolístico del local, comenzó a sentirse más el frío que hacía en Medellín la noche del sábado. El visitante salió decido a quedarse con el premio mayor, por lo que unió sus fuerzas para defender y salir rápido.
 

De esa manera, los seguidores del ‘Verde’ paisa pasaron de la euforia del primer tiempo, a la desazón de un partido que no podía definirse, y que se puso más difícil para los ‘Verdolagas’ después de la salida por lesión de Andrés Ibargüen y Alejandro Guerra.
 

Se terminaba el partido, en las gradas había desazón y algunos empezaban a desesperarse, hasta que apareció el ángel salvador de la noche. Después de una serie de remates y rebotes, Farid Díaz le devolvió el alma al cuerpo a 40 mil personas que llegaron al Atanasio Girardot, para unirse en un abrazo con amigos, desconocidos, familiares, con el que estaba al lado, un abrazo de clasificación.
 

Alegría total capturada en un solo instante. Como si la “Alegría y la Pasión pudieran describirse, ese instante es el momento perfecto para definir como hinchas, jugadores, cuerpo técnico, directivos espectadores, alcanzan un éxtasis de felicidad.
 

Como si fuera poco, y cuando se pensaba que Nacional se dedicaría a defender el resultado, llegó el segundo. Esta vez, Cristian Dájome fue el encargado de manejar los tiempos para la entrada de Juan Pablo Nieto, quien obligó a terminar el partido con un grito de gol.
 

Un gol sublime que dejó dibujada una sonrisa no solo en el rostro si no en el corazón de 40 mil almas en el Atanasio, y de millones de hinchas que sin duda celebrarán todo lo que reste de sábado, porque ‘el verde’, otra vez, prendió la fiesta.